La ansiedad en el trabajo afecta hoy en día a más de uno de cada tres trabajadores en España. Sin embargo, a menudo permanece silenciosa, confundida con fatiga o perfeccionismo. Reconocer sus signos es el primer paso para superarla.
¿Qué es la ansiedad laboral?
La ansiedad en el trabajo se distingue del estrés puntual por su persistencia e intensidad. Surge cuando las exigencias percibidas del entorno laboral superan crónicamente los recursos de los que dispone la persona para hacerles frente.
A diferencia de la presión saludable que moviliza y estimula, la ansiedad crónica agota, fragmenta la atención y altera duradewamente la calidad de vida.
Los signos que no hay que ignorar
Signos físicos
- Palpitaciones o aceleración del ritmo cardíaco antes de las reuniones
- Tensiones musculares persistentes (cuello, hombros, mandíbula)
- Trastornos del sueño: dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos con rumiaciones
- Dolores de cabeza frecuentes entre semana que desaparecen el fin de semana
- Trastornos digestivos sin causa orgánica identificada
Signos cognitivos y emocionales
- Rumiaciones incesantes sobre errores pasados o escenarios catastróficos
- Procrastinación por miedo a hacerlo mal, no por pereza
- Irritabilidad inusual hacia los compañeros
- Sentimiento de impostor a pesar de tener competencias reales
- Dificultad para desconectarse fuera del horario laboral
Signos conductuales
- Evitar situaciones sociales en la oficina (almuerzos, presentaciones)
- Inversión compensatoria excesiva (trabajar más para "controlar")
- Absentismo recurrente los lunes o vísperas de reuniones importantes
Las causas más frecuentes
La ansiedad laboral rara vez surge de una única causa. Las investigaciones en psicología del trabajo identifican varios factores convergentes:
- La sobrecarga cuantitativa: demasiado trabajo en muy poco tiempo
- La falta de control: tener que ejecutar sin poder decidir
- La ambigüedad de rol: no saber exactamente qué se espera de ti
- Las relaciones conflictivas: gestión tóxica, competencia desleal
- La inseguridad laboral: reestructuraciones, contratos precarios
- El perfeccionismo: creencias rígidas sobre la excelencia obligatoria
Lo que dice la terapia cognitivo-conductual (TCC)
La TCC es el enfoque mejor validado científicamente para tratar la ansiedad laboral. Se basa en un principio fundamental: no son los eventos los que causan nuestra ansiedad, sino la interpretación que hacemos de ellos.
Técnica 1: el diario de pensamientos automáticos
Cuando una situación desencadena la ansiedad (ej: un correo frío de tu jefe), anota:
- La situación desencadenante
- La emoción sentida y su intensidad (0-100)
- El pensamiento automático ("está decepcionado conmigo", "voy a ser despedido")
- Las pruebas a favor y en contra de este pensamiento
- Un pensamiento alternativo más realista
Este ejercicio rompe la espiral rumiación → ansiedad → parálisis al introducir un espacio de distancia cognitiva.
Técnica 2: la exposición gradual
Si evitas ciertas situaciones (hablar en reuniones, pedir ayuda), construye una jerarquía de exposición progresiva. Comienza por la situación menos ansiógena y avanza. La evitación mantiene la ansiedad; la exposición la reduce.
Técnica 3: la reestructuración de creencias centrales
Detrás de la ansiedad laboral se esconden a menudo creencias profundas como "Debo ser perfecto para merecer mi lugar" o "Si cometo un error, es catastrófico". Identificar y flexibilizar estas creencias es el trabajo de fondo de la TCC.
Cuándo consultar a un profesional
Es hora de pedir ayuda cuando:
- La ansiedad persiste durante más de 4 semanas
- Impacta significativamente en tu desempeño o vida personal
- Desarrollas estrategias de evitación que se expanden
- Aparecen síntomas físicos (ataques de pánico, insomnio severo)
Un seguimiento terapéutico — en consulta o con una herramienta como Sophie PSY — permite trabajar estos patrones en profundidad, a tu ritmo, con técnicas validadas.
En resumen
La ansiedad en el trabajo no es una fatalidad ni un signo de debilidad. Es una señal de que algo merece atención — en tu entorno o en tus patrones de pensamiento. La buena noticia: con las herramientas adecuadas, es muy ampliamente tratable.